Esta debe de ser la consigna de los editores ante la nueva era digital. Si los editores se mostraban reticentes ante el libro electrónico, ayer, dentro del II Foro Mundial de la Unesco sobre la Cultura y las Industrias Culturales, el sector aclaró que ya ha abierto los ojos ante lo digital. El director general de Libros de Mondadori Italia, Riccardo Cavallero declaró lo siguiente: “Basta ya de los privilegios que hemos ostentado durante los últimos 400 años. Debemos cambiar nuestra mentalidad. No se puede cercar el tsunami. Tampoco podemos controlar el cambio de la industria».

También Cavallero destaca el protagonismo de los lectores ante la nueva era digital: «Ellos son los que nos van a decir ahora qué quieren consumir y, sobre todo, a qué precio». Esto repercute en la problemática de la piratería de libros, que según él, tiene su punto de partida en el alto coste de los ebooks.

Por otra parte, los que se pueden quedar como punto débil dentro de la cadena del libro digital son los libreros, si no se adaptan a la nueva revolución editorial. Es muy probable que esta revolución pase por la impresión bajo demanda (POD). También se ha hecho referencia a Libranda, que respetó la misma cadena de valor del libro impreso y no ha funcionado. Así lo confirmó Miguel Barrero, director general de negocios digitales de Santillana: «Fue un primer experimento, pero salió mal».

Quizás añadir, por último, que el área más inquietante para el sector sea su comercialización. En pleno cambio de modelo el gran peligro de la digitalización es que se convierta en un monopolio. Nubia Macías, directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, señaló la necesidad de evitar que «unas pocas empresas desarrollen los procesos de comercialización de libros y se apropien del mercado», como ya sucedió, dijo, en el mundo de la música.

Rafael Araújo – Duento