A lo largo de estos últimos años, hemos hablado de la labor que los editores deben asumir con la llegada de la era digital pero poco o nada se ha hablado sobre un nuevo perfil profesional que va acorde con estos nuevos tiempos: el diseñador o desarrollador de libros electrónicos.

Hoy en día esta función la ocupan dos tipos de profesionales que, por lo general, vienen de dos mundos diferentes y que ahora deben solaparse.

Por un lado, el diseñador editorial de toda la vida, que ha maquetado para la edición impresa. Este profesional, para hacer un libro electrónico, utiliza programas tipo InDesign y, en base a conocimientos que ha adquirido como autodidacta o a través de pequeños cursos, pone en práctica los principios básicos de un lenguaje que hasta ahora jamás ha necesitado utilizar: XHTML. Y, por otro lado, profesionales que vienen del diseño web, conocen perfectamente las tripas de un EPUB (HTML y CSS) y realizan, generalmente con la ayuda de programas automatizados, la conversión de un libro.

El resultado de la calidad de los trabajos realizados por estos profesionales dependerá de su grado de conocimiento en ambos ámbitos. El diseñador editorial entiende lo que debe ser un libro y, por lo tanto, buscará el perfecto ajuste en cuanto a su forma a la hora de convertirlo. El problema surge por el desconocimiento del lenguaje propio del libro electrónico, que lleva al diseñador a  una frustración por no conseguir dar los mismo resultados que ha aplicado en su maquetación para papel, además de que el código o “etiquetas” que tiene asignadas el ebook creado estarán recargadas, ralentizando o incluso haciendo inestable el ebook. Y, sobre todo, que no pasará de ser un libro convertido a digital (un libro estático), sin posibilidad de desarrollos más complejos como el uso de contenido enriquecido, animación e interacción que ofrece el EPUB3.

El diseñador front-end, como he comentado antes, conoce los entresijos que existen debajo del capó de un ebook e incluso sabe como darle a los elementos que lo componen “vida”; gracias al lenguaje JavaScript se le dará interacción al libro y animación mediante CSS. Pero, por lo general, para crear un ebook de texto fluido partirá de un formato PDF para ser convertido, con el riesgo que esto conlleva, ya que requiere una extrema limpieza en el archivo generado: errores de partición, eliminación o continuos desajustes en el espacio entre párrafos… o lo generará en fixed-layout (diseño fijo) de la misma forma que los PDFs sin tener en cuenta si su tipografía, tamaño de cuerpo, interlineado o incluso diagramación son apropiados para verse en pantallas. Como consecuencia de todo esto, ofrecerá libros de poca calidad y poco cuidados ya que realmente son “volcadores” de contenido a un formato digital y no diseñadores de ebooks. Además, muchos de estos profesionales al final acaban haciendo aplicaciones y no diseños de libros en EPUB3.

Entonces, ¿qué debería aunar este nuevo profesional? En parte ya tenéis la respuesta: una simbiosis de los dos. Conocer bien la estructura de un libro y saber “adaptarlo” a digital. Sí, hablo de adaptarlo y no convertirlo. La adaptación conlleva buscar la mejor solución posible a los dispositivos y diferentes pantallas que nos podamos encontrar. No es lo mismo un libro que esté destinado a la edición impresa que ese mismo contenido se aplique a la edición digital. Este proceso supone, hablo sobre todo ya de libros complejos, de un análisis profundo que implique incluso un planteamiento completamente nuevo para el formato digital. Y, por otro lado, conocimientos profundos del lenguaje, ya no solo para aplicarlos de la mejor forma posible en el diseño, sino también para aquellos nuevos elementos que entran a escena: video, audio, animación, interacción…